Traiciones de uno mismo

Autora: Aida Rebull

Se sintió con el corazón apretado y el alma arrugada.
Sus músculos se iban exprimiendo; cada una de sus fibras caían
al precipicio que su mente había creado día tras día; tensando sus ideas.
Enroscándose  en su escalera, como una caracola, decidió encerrarse en sí mismo y su propio mundo; se notaba morir.

Su mirada perdió la vida y se sentía derrumbarse,
incapaz de llevar el peso de las piedras de sus bolsillos.
Había visto las espaldas de todos los suyos; rodeado por sus sombras.
Sus lágrimas caían en balde, se sentía solo; era polvo en el camino.

Pero no eran ellos los que le habían dejado caer;
su yo lo había traicionado y lo abandonó en su círculo vicioso.
Lo dejó ciego, mudo y sordo; incapaz de salir de su agujero.

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