Lluvia

Autora: Aida Rebull

Se desabrochó lentamente de los ojos, se deslizó rápida por la comisura de la boca y se evaporó al caer sobre el cuello. Un rastro de humedad en su cara que contrastaba con la sequedad de sus labios; había reído toda la noche, había perdido el rumbo.

La lluvia empezó recia y no demostraba que quisiera detenerse. Pero ya no era dueño de sí y siguió caminando. Las gotas caían con fuerza sobre su camisa y se expandían dándole un tono más oscuro. La sentía pegajosa sobre su pecho y se despojó de ella.

Los zapatos se rebozaban de arena a cada paso y se hacían pesados. Toda la playa en mis pies; pensó mientras los dejaba por el camino. Ya podía distinguir la bruma y el olor a conchas; estaba cerca de la orilla. Las olas se escondían al ver sus pasos pero resurgían amenazantes para borrar sus huellas. Se fue adentrando en el mar pero no sentía el agua; ya estaba empapado de tormenta.´

Y nadó, nadó, nadó…

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2 Respuestas a “Lluvia

    • Es una suerte poder disfrutar de tan cerca el mar, a mi también me gusta compartir muchas aficiones con él.Como bien dices, cada día el mar nos ofrece una cara diferente pero siempre bella. Gracias por tu comentario Anna

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