Sobre París

Autora: Aida Rebull

París es la ciudad de la luz que irradia, de las bombillas centelleantes de la Torre Eiffel, del alumbrado nostálgico de media noche. París es la ciudad del amor por el amor, del arte inspirado en la naturaleza, de los ramilletes modernistas enroscados y de la sonrisa de la Mona Lisa. Donde los bohemios pintan los reflejos sobre el Sena y los enamorados miran las estrellas bajo las notas de la vie en rose. El lugar de los rincones de romances olvidados, de las cartas de amor perdidas, de los candados en los puentes, enganchados a promesas eternas.

Bella, armoniosa; París, je t’aime; no te das cuenta cuando vuelves y la echas de menos.

Desde el Sacre Coeur, aromas a una paleta de quesos. Y los tejados abigarrados, montañosos y angulares, duermen bajo el dominio del chat noir, de las piernas con medias de rejilla del cabaret. Las sombras de las gárgolas inmortales de las torres de Notre Dame acompañadas por la melodía del acordeón.

París es como una fotografía en blanco y negro dentro de una caja de secretos, y una vez que la abras no te va a dejar marchar.

Más imágenes de París

Anuncios

8 Respuestas a “Sobre París

  1. Buenas imágenes en blanco y negro aunque, para mí, París siempre será en color.

    • Tienes razón, París siempre será la ciudad de la luz, por esta razón ha escogido una fotografía a todo color. A pesar de ello es una fotografía en blanco en negro por aquello del romanticismo y la nostalgia que te provoca al marcharte de allí.
      Gracias por tus palabras y Bienvenido

  2. Por que sera que siendo una ciudad famosa por su encanto y belleza tienen fama sus habitantes de ser poco hospitalarios y como decimos los cubanos “pesados”. Cierto o falso? :-/

  3. Quizás no sea que se diferencien por un carácter no latino, ya que la Galia fue dominada por los romanos y, por tanto, son tan latinos como todos los que hablamos lenguas romances (al menos en sentido lingüístico, pues no son celtíberos). La idiosincrasia depende de ¡ah, tantas cosas! Tuve el privilegio de tener a excelentes profesores franceses durante tres años, entre ellos a Jacques Fayol, Didier Van den Brul, Alain Long y Michel Eizaguirre. Este último se suicidó al volver a París, fue mi maestro de ortografía francesa en Alianza Francesa de Guatemala. Hoy (es decir, ayer, pues escribo esto a las dos de la madrugada del 21 de abril en Guatemala) recibí la caja que contiene los 350 ejemplares de mi poemario Poesía incompleta, queridos poemas de juventud entre los que se encuentran los que nominé Versos de bolsillo, escritos entre 1990 y 1993. Allí se halla lo siguiente:

    XXVII
    A la Francia que nunca conocí

    Soledades en movimiento:
    caminos que se recorren de noche,
    sobre una almohada.
    Tres viajes que son uno:
    ayer, hoy y mañana.

    Y este año, con un atrevimiento que raya en la osadía, desoxidé mi francés e incluí en un nuevo poemario el siguiente trabajo:

    Tandis que j’attends

    Les paroles les plus profondes
    je ne les connaîtrai jamais.
    Le plus petit parmi les êtres…
    c’est tout ce que je suis.
    Et sur les beaux sons de la poésie
    mes empreintes ne seront jamais décryptées.
    Un jour un blanc nuage
    se posera sur mon âme
    et ma voix sera apaisée
    lorsqu’elle atteindra la mer.

    ¡Ah!, gracias por hacerme soñar, gracias por devolverme la nunca muerta ilusión de poder estar algún día en esa ciudad en la que he estado solamente en mis sueños y en mis queridas lecturas de Balzac, Proust, Zola…

Deja tu granito de arena:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s