Otra vez será

Autora: Aida Rebull

Sí, no, el juego dubitativo hacía plegar y desplegar el brazo para tocar el picaporte, que se enfrentaba imponente ante su cara. Pero, tan sólo rozar la puerta, como una reacción alérgica instantánea, alejó su mano, manchando el azul de la madera con la humedad nerviosa que le recorría por las yemas.

Dilema de valentía y temblor en las agallas. Vacilación descontrolada en el semblante: sonrisa descomunal y lágrimas en las mejillas. Seguro que si abre ahora me descubre de esta guisa.

Corazón desenfrenado, desorden en el habla, pensamientos cruzados: los claros síntomas de la indecisión. Lo mejor será marcharse. Se bajó del escalón y lo volvió a subir. Piernas flojas y trabadas ante el arranque repentino de intrepidez.

Toc, toc fueron los latidos del corazón, desmedidos, los que picaron la puerta. Un segundo, dos… el mechón del pelo le invadió en el tercer segundo, pero no le impidió observar que la mirilla no se inmutó. El aire cogió carrerilla desde los pulmones y se hizo espacio en la garganta en una bocanada.

 Suspiró, no estaba.

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5 Respuestas a “Otra vez será

  1. Me he sentido ante esa puerta azul, esperando también que no hubiese nadie. Por qué yo también quería que no hubiese nadie? Era la única forma de saber qué “esperabas” encontrar. Quizás sólo fue miedo, ante lo desconocido o peor, ante lo que ya se ha vivido… 🙂

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